Escucha activa

Es mucho más que “poner la oreja”… Se trata de poner el cuerpo y el alma, y las destrezas entrenadas.

Entre ellas es necesario contar con la capacidad de sentir, ver y escuchar aquello que no está dicho en el otro… esa persona a quien escuchamos… Y no está dicho en su palabra ni en sus gestos –explícitos–, ni en sus recuerdos, ni en sus olvidos… ni en lo que (dice que) sabe ni en lo que (cree que) no sabe…

Parte de las capacidades sanadoras de la EA radican en poder ser testigo de lo expresado, sí… Otra parte es poder ayudar a integrar en la conciencia aquello que no es visto, que no es recordado o que se cree no saber…

A veces, no pocas veces, la mejor manera de afrontar, transitar y sobrevivir a un episodio traumático es no decir, no saber, no recordar, no preguntar… Qué nos toca a los terapeutas? Entrenarnos para sentir, ver y acompañar a decir… ahora, cuando es posible sin riesgo de vida… Peter Levine: completar el ciclo desde el cuerpo…

A veces,  no pocas veces, los propios terapeutas han vivido en sí mismos o en sus familias, los mismos episodios traumáticos que sus  pacientes/consultantes… y, también, adolecen de iguales síntomas…

Historia desde una mirada sistémica

Un recorrido indispensable para crecer desde una perspectiva individual a una sistémica.

“El estudio de la Historia pretende por encima de todo hacernos conscientes de posibilidades que normalmente no consideramos. Los historiadores estudian el pasado, no con la finalidad de repetirlo, sino con la de liberarnos del mismo.

Todos y cada uno de nosotros hemos nacido en una realidad histórica determinada, regida por normas y valores concretos, y gestionada por un sistema económico y político único. Damos esta realidad por sentada y pensamos que es natural, inevitable e inmutable. Olvidamos que nuestro mundo fue creado por una cadena de acontecimientos, y que la historia moldeó no sólo nuestra tecnología, nuestra política y nuestra sociedad, sino también nuestros pensamientos, temores y sueños. […] ¡Al observar la cadena de acontecimientos que nos condujeron hasta aquí, comprendemos como adquirieron forma nuestros propios pensamientos y nuestros propios sueños, y podemos empezar a pensar y a soñar de manera diferente. El estudio de la historia no nos dirá qué elegir, pero al menos nos dará más opciones.” Yuval Noah HARARI: Homo Deus. Breve historia del mañana. Ed. Debate, 2017.

Si desconocemos cuáles son los acontecimientos traumáticos que vivieron nuestros antepasados, y los antepasados de nuestros consultantes, difícilmente podremos identificar de qué se tratan algunas manifestaciones de incomodidad, dolor o sufrimiento… Por eso, estudiar un poco de historia nos permitirá conocer de qué hablan los malestares de quienes llegan a nosotros solicitando ayuda. Y… a la vez, hacer un poco más conscientes los lugares desde los cuales brindamos esa ayuda.

Transmisión transgeneracional del trauma

“Lo que no se puede decir, no se puede callar.”

F. DAVOINE- JM. GAUDILLIERE (2004): Historia y trauma. La locura de las guerras. Buenos Aires, FCE, 2011.

La idea de la existencia de la transmisión transgeneracional del trauma es nueva sólo para el Occidente Moderno, y muy conocida por numerosas culturas que saben se extiende por entre cuatro y siete generaciones. Hasta la década de los ´90 aún se dudaba de ella en el ámbito científico, ahora las investigaciones más recientes no sólo han confirmado que es así sino que van dando cuenta de los mecanismos epigenéticos, moleculares y bioquímicos que intervienen en dicha transmisión.

Agradecida al trabajo del Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial (EATIP), junto con ellos afirmo que “los duelos de situaciones traumáticas, cuando no son resueltos por una generación, quedan pendientes para las generaciones sucesivas.”

Asimismo, se acuerda respecto de su valor y capacidad para transmitir información vital para la supervivencia.

“Podemos decir que la afectación fue multigeneracional (varias generaciones fueron afectadas simultáneamente), intergeneracional (se tradujo en conflictos entre generaciones) y transgeneracional (sus efectos reaparecen de diversos modos en las generaciones siguientes).” D. Kordon, L. Edelman, D.Lagos, D. Kersner y otros en: Memoria e identidad.

Despertar la chamanidad

“Todos estos sueños, estos mitos y estas nostalgias… no quedan resueltos por medio de una explicación psicológica; siempre subsiste un núcleo que nos es posible explicar, y esto que no puede explicarse es lo que nos revela quizá la verdadera situación del hombre en el Cosmos.” Mircea Elíade (1951): El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis. FCE España, México, 2001.

Percibimos, actualmente, “la necesidad de realizar un cambio de paradigmas, de aprender a pensar de otra manera, menos lineal, más holística, de dar ese salto hacia una visión del mundo más ecológica, más comprensiva e integradora.” Hago mías las palabras de Ana María Llamazares al proponer “integrar y expandir cualidades propias de la consciencia, desplegando potencialidades” para responder a la necesidad de “recrear el sentido de ser cada vez más humanos, hábiles para resistir y sobreponernos, y también para despertar y florecer, para transformarnos y transformar al mismo tiempo el mundo en que vivimos en un lugar más amigable, para restablecer ese diálogo interrumpido con un cosmos sensible, inteligente y amoroso.”

“…todos los problemas son psicológicos, pero todas las soluciones son espirituales.” Thomas Tora