QUÉ TE PROPONGO

Se trata del estudio del árbol genealógico como vía de auto-conocimiento con un propósito eminentemente sanador.

La psicogenealogía nos brinda herramientas para descubrir los hechos que marcaron la vida de nuestros antepasados y que pueden tener resonancia en nuestros problemas recurrente.

Nos ayuda a comprender la naturaleza genealógica de nuestras relaciones y descubrir las fuerzas creadoras que nuestra familia entraña.

DE QUÉ SE TRATA

Todos somos el fruto de un árbol genealógico del cual, a la vez, somos tronco, ramas y raíces.

Somos fruto de una cascada de influencias, no únicamente del triángulo papá-mamá-hijo: los vínculos con nuestros antepasados definen en gran medida nuestras relaciones y nuestras identidades.

Desde nuestra concepción y aun antes, nuestros padres, inconscientemente, nos encargan la función de dar sentido a sus vidas. “Tanto si fuimos un hijo deseado como si no, todos somos un hijo imaginado”, nos señala Chantal Rialland. En otras palabras, cada niño recibe los fantasmas de sus padres, pero también los de sus abuelos, tíos y tías… el niño es el encargado de recuperar los sueños perdidos, se le pide que triunfe donde otros han fracasado o que perpetúe los modelos estrella de la familia.

La historia de las generaciones pasadas guía nuestro devenir. Algo que un antepasado vivió hace cincuenta o cien años puede orientar nuestras elecciones vitales, determinar nuestra vocación, desencadenar una enfermedad o, incluso, provocar la caída por las escaleras de un bisnieto.

QUÉ ESPERAR

Revisitar el pasado familiar permite cambiar el punto de vista sobre el mismo y, a cada uno de nosotros, ocupar plenamente nuestro lugar y tomar nuestra vida.

Anne Ancelin Schützemberger nos dice que “para evitar la repetición es necesario tener conciencia de ella…Tenemos la posibilidad de desligarnos de las repeticiones familiares para reconquistar nuestra libertad y empezar, por fin, nuestra propia historia.”

Al comprender los lazos que se han tejido en nuestra familia y darnos cuenta de que todo eso es nuestra historia, podemos asumirla y, al hacerlo, cambiar el estado de nuestro espíritu. En palabras de Alejandro Jodorovsky: “es un trabajo de curación del árbol y no una liberación del árbol, como alguien podría imaginar. […] Nadie tiene problemas individuales, porque toda la familia está siempre en juego. Desde el mismo momento en que alguien toma conciencia de algo, hace que todos los suyos también la tomen.”

Sin olvidar la singularidad de cada individuo, se trata de recuperar para nuestra consciencia los vínculos contextuales y transgeneracionales a los que nuestra cultura ha vuelto la espalda. Vivimos un período de profunda transformación y facilitar el arraigo de las personas en su historia forma parte de ello, porque es otra vía para comprender que somos parte de un todo.

¿A quiénes y para qué?

… para conocer más de la historia familiar, que es nuestra propia historia y parte de nuestra identidad.

… para conocer algo del inconsciente familiar. 

… para ver qué vamos haciendo con la herencia recibida de nuestros padres y abuelos.

… para ir haciéndonos conscientes de lo que transmitimos a hijos y nietos.

… para mejorar nuestras relaciones de pareja, de hermanos, de amigos. 

… para complementar el tratamiento de alguna enfermedad y favorecer la recuperación.

… para dejar de padecer accidentes recurrentes.

… para enriquecer nuestra mirada ante pacientes y consultantes.

… para decidirnos a cambiar de trabajo por ese otro que nos gusta más.

… para animarnos, finalmente, a bailar o pintar.

… para
estar mejor, presentes, ocupando con plenitud nuestro lugar.

Testimonios

  • “Cuando me contacté con María Eugenia, no me imaginaba el viaje profundo que iba a realizar con ella. Estaba terminando la formación en Constelaciones Familiares y tenía que escribir mi autobiografía. Me la habían recomendado mucho, así que la contacté y arrancamos… Euge tiene un don. Sabe acompañar y tocar el alma de las personas. Tocó la mía. Me ayudó a sanar a un nivel muy profundo la relación con mis ancestros. Pude abrir mi corazón y dejar de juzgar, y en lugar de eso integrar un montón de experiencias que me precedieron. Ella me acompañó en cada encuentro detectando cuál era mi necesidad para poder desplegarla y conectarme con nuevas posibilidades, con nuevas versiones de mí misma. Fue muy valioso para mí todo el proceso. Junto a una profunda sensibilidad y percepción para acompañarme en cada encuentro que tuvimos, Eugenia me aportó muchísimo desde su formación teórica y académica. Con una capacidad  y flexibilidad extraordinarias, ella me ayudó a enlazar conceptos de distintas vertientes teóricas con el trabajo personal que me había propuesto. Siempre me sentí muy cuidada y apreciada. Por eso pude abrirme como lo hice… Nunca me van a alcanzar las palabras de agradecimiento hacia ella.”
    MR
  • “Euge me guía con amor y cuidado a mirar los lugares más dolorosos de mi historia. En el camino con ella recuperé a mi papá y pudimos construir juntos un nuevo vínculo desde el amor y el respeto a quienes somos y nuestra historia. Quedan cosas por hacer, pero este proceso sin dudas me ha tocado el corazón y me ha dado paz.”
    VQ
  • “Integrar sistémicamente todas las partes de nuestro ser es una tarea que requiere coraje, un inmenso amor y compasión, hacia nosotros y nuestro sistema. Y también requiere de un maestro o guía con mirada sabia y amorosa, que nos ayude a tomar la potencia de nuestro sistema familiar  y, muchas veces, a aceptar lo que fue, en las tinieblas del dolor. Esa fue mi maravillosa experiencia, escribiendo mi historia familiar desde la mirada sistémica, con la invalorable y amorosa compañía de María Eugenia en el proceso, por el cual estaré eternamente agradecido.”
    HC
  • “Yo me encontré con María Eugenia en un momento tan difícil… tan justo… Con el correr de los días, nuestras charlas fueron corriendo los velos y dejando entrar más luz… Luz para ver mejor… Luz para verme mejor… Siento que las palabras no alcanzan a agradecer la profundidad, la calidez, el respeto con el que me sentí acompañada y aún lo siento, hoy. Aún me acompaña en mis reflexiones cada vez que me reconozco digna, cada vez que reconozco mi voz propia, cada vez que disfruto la alegría del ser que soy, toda yo, completamente. Y todo a través de las palabras… Gracias María Eugenia…”
    LIER
  • “Encontrar el lugar que cada uno ocupa en la familia, es muy importante para dejar de realizar tareas que no nos corresponden. Nos ayuda a poder compartir el Amor ❣️ de la familia.”
    GM
  • “Trabajar terapéuticamente con Euge me ayuda a escucharme y verme con ojos más amorosos, escuchar más atenta a la vida que me habla como un bálsamo benigno cada vez que Euge me ayuda a traducir algunas cosas en las que me enredo.”
    CS
  • “Transitar el mundo de la Psicopedagogía, de la mano de Eugenia, fue una experiencia reveladora. Investigar la vida de abuelos y abuelas, tías tíos, mi padre y mi madre… dio sentido a vivencias y elecciones propias. Datos que me hacen pensar y trabajar. Recomiendo este camino, con la certeza del acompañamiento cuidado y respetuoso de Eugenia.”
    MTS
  • “En el trabajo con Euge encontré mucho... la invitación a mirar sin juzgar; a inclinarme ante mis ancestres, a tenerme paciencia para ir a un tiempo propio, profundo y espiralado. Creo que lo más importante de todos los tesoros que ofrece su acompañamiento es la amorosidad y la disposición total hacia el proceso en ese tiempo compartido. Gracias Euge  ♡”
    AP
  • “Eugenia me guió en un proceso profundo donde fuimos recorriendo de la manera más amorosa todo el complejo entramado familiar. Me ayudó, entre otras cosas, a ponerle voz a quienes fueron silenciados y a ir entendiendo la constelación de la que soy parte.”
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